ATACAMEÑOS
 
Las expediciones realizadas por eminentes científicos europeos con el fin de demostrar que los primeros pueblos de América del Sur colonizaron o fueron colonizados por rústicos navegantes que surcaban el gran océano, han manifestado sus teorías para llegar a la verdad. Pero se han olvidado de quienes en realidad dominaron esos mares en aquella lejana época, y lo hicieron en tal forma que llegaron a establecer colonias y contactos comerciales en las islas del Pacífico y simultáneamente al interior del desierto de Atacama.
“Estos fenicios de los mares del sur” no fueron otros que los Atameños o Likan Antai, pueblo que según se cree llego desde las costas de México para instalarse en las del norte de Chile, desde donde gracias a su espíritu aventurero y comercial se contactaron con Quechuas, Aimara y Tucumanes por medio del trueque y fueron siempre bienvenidos, al originar un intercambio provechoso para todos. Pero su audacia no quedaba aquí, pues como navegantes eran realmente extraordinarios. Se internaban mar adentro hasta tocar islas de la Polinesia tan lejanas hacia el oeste como Hawai, Pascua y Mangareva donde implantaron el cultivo del maní originario de Brasil, trayendo desde allá el cocotero y la calabaza.
Los Atacameños o Likán Antai tenían férreos contactos con los pueblos de la costa del sur de Chile y se cree que mantuvieron una especie de alianza  que les permitía disponer del alerce araucano y la experiencia de lo chonos y cuncos para fabricar dalcas. Antiguamente el río Calle Calle se llamaba Aynilebo (ayuda.) Lo que demuestra que lo anterior es verídico.
La técnica de construcción de estas dalcas que unían Oceanía con América consistía en amarrar cueros de lobo inflados al costado de la dalca, dándole enorme resistencia.
Cuando querían iniciar una larga travesía amarraban estos botes en numero de hasta cincuenta, dándole así la forma de una autentica nave en la cual cargaban los productos de trueque y personales de mas de un medio centenar de individuos bien instalados.
La flotilla iniciaba su raid hacia el norte hasta la altura del Perú llevados por la corriente de Humbold, seguían rumbo a Oceanía, retornando a Chile por el extremo sur, tras años  de dura  navegación ayudados por la misma corriente.
Estos eran los intrépidos Atacameños, verdaderos reyes del mar del sur, que no le iban en zaga y tal vez superaban en audacia a los fenicios del mar Mediterráneo en esa època.