LOS YÁGANES O YAMANAS
 
Estos indios fueron sin lugar a dudas los más intrépidos navegantes que a conocido la humanidad. Esta afirmación se basa en la opinión de los actuales hombres de mar que suelen decir “ Nadie puede considerarse un autentico marino, si aun no a cruzado el Cabo de Hornos, el lugar mas temido de todos los mares del mundo”.
Sin embargo muchos años antes del descubrimiento de América, vivían en ese lugar tan inhóspito de nuestra patria, unos nativos francamente heroicos, que conocían como la palma de sus manos toda la intrincada geografía de la zona austral que se extiende desde el Estrecho de Magallanes, hasta mucho mas al sur de las islas Diego Ramírez. Esto no es una fábula, pues la expedición del holandés Jacobo Le Maire que descubrió el Cabo de Horn el 29 de enero de 1616 (bautizado así en homenaje a la ciudad holandesa deHorn)
En esa oportunidad fueron arrastradas hasta el paralelo 57 por la violenta tempestad y en esas latitudes en medio de la furia del mar, vieron varias canoas Yamanas que tranquilamente navegaban rumbo al norte.
En 1618 salió desde Portugal la expedición de los hermanos Nodal con la misión de verificar lo narrado en Holanda por el expedicionario Le Maire, ya que se consideró como un hallazgo espectacular el encontrar un nuevo paso que uniera ambos océanos. La escuadrilla de los hermanos Nodal divisó el promontorio del Cabo de Horn (españolizado Hornos) el 6 de febrero de 1619, narrando a su regreso lo impresionante que fue ver unos indios dedicadas a la pesca y caza de lobos en el turbulento mar. Efectivamente los yáganes o yamanas “eran marinos peces” o endiablados navegantes que llegaban a cualquier isla, para levantar su tienda de cuero de lobo y acto seguido dedicarse a mariscar.
En el invierno cuando los crueles Onas se retiraban al interior de Tierra del Fuego, ellos cruzaban el Karukinka (así llamaban al canal Beagle) y pescaban en la costa. Cierto es que en muchas oportunidades fueron sorprendidos por los Onas, que mataban a los hombres y raptaban a las mujeres.
Los yáganse dieron también otro ejemplo al mundo, como era su creencia en el dios Vatahuineiva. En homenaje a él desde niño se les enseñaba a ser útiles a los demás, ante que a si mismo y dar preferencia a los ancianos, enfermos y niños en cualquier emergencia. El cariño de los padres por los hijos y el respeto de estos por sus progenitores hablan muy bien del corazón de este pueblo que reinó en los mares australes de Chile. , donde ellos llamaban Shukaku a la isla Pictón, Imien a la Lenox, Shunuchu a la Nueva, Huala a Navarino , Usín a las Hoste y Samajani al Cabo de Hornos.
En la actualidad los últimos miembros que sobreviven de esta heroica raza residen en Ukika, un lugar protegido por la Armada Nacional en la base naval de Puerto Williams.