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ordenó preparar un barco en Concepción (Talcahuano) con todos los
requerimientos para lanzar un ataque por la retaguardia contra los mapuches.
Pero la buena suerte no estaba de su parte o tal vez los espíritus
protectores de los araucanos desataron una violenta tempestad, que cogió el
barco, zarándeandolo rudamente hasta la costa de Chiloe y para colmo cuando
recién se reponían del susto en el mar embravecido, se produjo otro fenómeno
desconocido por los españoles, ya que la cambiante marea del archipiélago les
dejó encallado el barco. Ocasión que aprovecharon los indios chilotes para
lanzarse al ataque. Durante diez horas los españoles lucharon defendiendo el
buque. Hasta que la marea volvió a subir expulsando al gobernador de Chiloe
violentamente y cuando apenas se veían las cumbres chilotas mas altas,
todavía les perseguían amenazantes grupos de dalcas tripuladas por furiosos
guerreros tanto o mas audaces que los mapuches. |
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