BATALLA DE QUIAPO
 
Unos mil quinientos mapuches al mando del cacique Petegolen el 13 de diciembre de 1558 se dieron a la tarea de levantar un fuerte en los llanos de Quiapo ubicado en las cercanías de la Ensenada del Carnero, al norte de Lebu y muy próximo de donde los españoles tenían levantado un formidable recinto militar desde el cual como punta de lanza clavado en el pecho de los mapuche apoyaban las incursiones que en forma continua realizaban a las tribus para desalentarlos. Petegolen pariente del que murio en  en el fuerte San Luis el 25
que los europeos se estaban arraigando demasiado y decidió expulsarlos siguiendo las enseñanzas de Lautaro, procedió a levantar una albarrada con troncos de grueso calibre. Desde aquí se divisaban ambos contendientes y desde luego que los hispanos se sentían humillados de tener un fuerte enemigo ante sus propias narices.
El gobernador don García Hurtado de Mendoza herido en su orgullo alistó una fuerza de 300 soldados divididos en dos grupos para darles a los sublevados una dura lección y antes de lanzar la ofensiva les arengo, diciéndoles: ¡Esos traidores se arrepentirán de haber provocado a los hijos de España! Luego de un ablandamiento hecho por la artillería la caballería los atacó por el frente y retaguardia causando grandes bajas y al intervenir la infantería, derrotó a los indígena, que dejaron en el campo de batalla centenares de muertos, prisioneros y heridos.
García Hurtado de Mendoza luego de su victoria inspeccionó detenidamente con sus oficiales el fuerte araucano e impresionado comentó a sus hombres,( muchos de los cuales lucharon en Europa, al igual que él) y ni en Flandes ni Italia e encontrado fortificaciones como esta, a lo sumo vi algunas similares, pero mejores no. Concluyó ante el gesto afirmativo de sus capitanes.