BATALLA DE TORMILLAN
 
Dos días después de la batalla de Reinohuelen llegaba a marcha forzada el cacique Loble que venía a socorrer a sus compañeros que combatían en Reinohuelen, ignorando que estos habían sido derrotados y que los españoles le tenían tendida una emboscada en las cercanías del actual pueblo de Tormillan. Efectivamente don Pedro de Villagra al mando de 150 soldados y centenares de indios yanaconas chilenos, se encontraban camuflados en la ribera del río Perquilauquen donde sorpresivamente los hombres del cacique Loble se vieron rodeados, entablándose una corta lucha que favoreció a los españoles.
Estas dos derrotas consecutivas sufrida por los indígenas en el plazo de 72 horas fue un duro golpe para el pueblo araucano, que lo obligó a mantener una especie de tregua por espacio de seis años. Tiempo que se tomaron para restañar las heridas y reorganizar nuevamente sus indomable cuadro guerreros, tan diezmados por 30 años de guerra, la cual se mantendría aun por espacio de otros 280 años.