SUEÑOS DE INDEPENDENCIA
 
Al comenzar el año 1808 repentinamente murió el gobernador Luis Muñoz Guzmán, respetado y querido por que mantuvo la colonia en paz durante sus seis año de mandato y como el rey Carlos IV considerando las continuas guerras en que España se veía envuelta dispuso que en caso de muerte, ausencia o enfermedad del titular, tomara el mando de la colonia el militar de mas alta graduación y que viviera en la capital..
La real audiencia para evitar que el mando cayera en el militar Antonio García Carrasco hombre rudo sin cultura y retraído nacido en Africa de donde trajo una criada negra, que mandaba más que él y para estar a la altura del nuevo cargo contrató al hábil abogado don Juan Martínez de Rozas nacido en Mendoza (cuando esta aun era chilena).
La real audiencia de Chile desobedeciendo el mandato del Rey de España, nombro como gobernador a su propio regente don Juan Rodríguez Ballestero al que el cabildo de Santiago le entregó la llaves del poder en el acto.
Juan Martínez de Rozas se puso de en contacto con García Carrasco manifestándole que hiciera valer su derecho de ser el gobernador del reino de acuerdo a lo dispuesto por el monarca. A insinuación del propio Rozas el afectado convocó a una junta militar la cual le apoyó, y anuncio que asumiría el mando el 8 de marzo de 1808. Esta actitud amenazante le confirmó en el cargo, pero creo una profunda división entre el gobierno y la audiencia. Favoreciendo los anhelos de quienes soñaban con la independencia.
Martines de Rozas era hijo de un alto oficial español que prestó grandes servicios a la corona, pero esta no lo recompensó, como lo merecía. Creando en él un fuerte resentimiento que lo llevó a inclinarse por la independencia. Además por sus conocimientos y capacidad de pescar a río revuelto, el cargo de secretario privado del gobernador García Carrasco, le venía como anillo al dedo. Más aun que la abdicación del rey Carlos IV a favor de su hijo Fernando VII, la amenaza del avance de las tropas de Napoleón, facilitó la navegación, y los barcos ingleses que hacían contrabando a la costa chilena entre ellos el buque Escorpión, cuyo capitán Tristan Bunker tenia proyectado el ingreso al país de mercadería, que sería pagadas en oro cuando estas fueran dejadas en la caleta de Topocalma, para ello se puso en contacto con su representante norteamericano Enrique Faulkner.
Pero este y el propio gobernador García Carrasco decidieron apoderarse de la mercancía y acusar a Bunker de contrabando. Esta celada se efectuó en la caleta de Quilimarí, en la bahía de Pichidangui donde los conspirados asesinaron a los ingleses y se apoderaron de su valiosa carga. Ultrajando la dignidad de Inglaterra que en esa época tenía un tratado de paz con España. Cabe hacer notar que a Martinez de Rozas de la enorme cifra de $ 600.000 le dieron $ 80.000 y el apodo de “scorpionista” teniéndose que irse avergonzado a Concepción, pues su prestigio se vino al suelo. Igual descrédito tuvo García Carrasco.