BATALLA DEL ROBLE
 
El poco eficaz sitio sobre la ciudad de Chillan en donde los realistas estaban en abrigadas, casas. Los sitiadores patriotas, lo hacían bajo la inclemente lluvia y sufriendo continuos ataques relámpagos en donde los hispanos se llevaban las reses y el aprovisionamiento de los chilenos. El 3 de agosto de 1813 el comandante realista don Juan Sánchez ordenó una audaz carga en contra de los patriotas y en la ofensiva O´higgins y Mackenna llegaron casi hasta la plaza con brillantes posibilidades de obtener el triunfo. Pero el alto mando les ordenó replegarse, desperdiciando esta única posibilidad real de que los chilenos rompieran el cerco y obtuvieran la victoria.
Después de las contiendas de Huilquilemu  que le fue adversa O`higgins se reorganizó en El Gomero, pero volvió a ser derrotado y estuvo a punto caer prisionero al reventársele la cincha de su caballo, fue rescatado por un soldado y se encaminaron a Quilacoya donde en dos oportunidades fue atacada su guarnición de 100 hombres. En la última de las cuales venció a una poderosa columna realista, haciéndola huir a Chillan a donde perseguidos por los patriotas llegaron el 11 de octubre. Tres días después O´higgins reunía sus fuerzas con las de Carrera en las márgenes del río Itata, para continuar hasta el lugar llamado El Roble el 16 de octubre de 1813 para acampar a una distancia prudente uno del otro a fin de prever un ataque por sorpresa. de los realistas que se observaban en bajo numero río por medio. Sin darle la importancia requerida los patriotas pernoctaron protegidos por una escasa guardia.
Los movimientos que se observaban en la ribera opuesta no eran mas que señuelos, ya que el grueso de ejercito realista cruzaba silenciosamente el cauce ubicándose entre las fuerzas de O´higgins y Carrera, atacándolos en forma simultanea. Con tal éxito que provocó el desbande entre los hombres de Carrera. El mismo para escapar de la muerte debió lanzarse a las aguas del caudaloso Itata. Si en el campamento del general Carrera todo era desastre, en el de O´higgins no era mejor. A los primeros disparos este jefe se levantó como un rayo gritando ordene que tampoco se cumplían por los soldados que huían de aquel infierno. Las maldiciones y lamentos se escuchaban por doquier, Serenidad en aquel momento, era imposible que alguien tuviera. Mas O´higgins la tuvo y logró reunir a unos 200 hombres con los que protegió la artillería .
Las fuerzas españolas consideraron que la victoria les pertenecía, cuando vieron a ese grupo de patriotas que defendían como fieras sus posiciones, e inmediatamente se lanzaron a aniquilarlos. Ya casi lograban su objetivo con una superioridad en soldados de veinte a uno. Cuando en ese dramático instantes O´higgins cogiendo un fusil y apuntando al enemigo, lanzó su histórica arenga de: “¡A mi muchachos! “¡ Vivir con honor o morir con gloria! El que sea valiente, que me siga!. Acto seguido como una tromba se lanzaron contra los realistas, para morir luchando. Esta inesperada reacción sembró el pánico entre los hombres del rey. Estos se desorientaron, pero una bala mató el caballo de O´higgins y otra le hirió en el muslo. Rápidamente este se vendo, ordenando una carga de bayonetas que hizo fracasar la resistencia hispana, la cual emprendió el cruce del río totalmente derrotada, dejando 80 muertos 20 prisioneros, 2 cañones 130 fusiles y municiones.
El sol del nuevo amanecer se abrió camino entre las nubes para iluminar aquella victoria, tan duramente conseguida. Cuando se celebraba la gesta, llegó don José Miguel Carrera, mal trecho pero feliz del resultado obtenido aquel 17 de octubre de 1813.