EL GUERRILLERO MANUEL RODRIGUEZ
 
Don Manuel Rodríguez Erdoiza de padre español y madre peruana nació en Santiago donde hizo todas sus estudios hasta titularse de abogado. Al estallar la insurrección por la independencia, se puso de inmediato al servicio de la causa patriota ocupando el cargo de secretario privado de su amigo de la infancia, don José Miguel Carrera, fue el alma de la compra de la primera imprenta y fusiles con que contó la patria.
Al producirse el desastre de Rancagua emigró a Mendoza convirtiéndose en el paladín que cruzando la cordillera en uno y otro sentido, comunicaba los movimientos realistas a los patriotas en el exilio y organizaba guerrillas en Chile.
El pueblo sentía por él gran cariño y a pesar de que su cabeza y la de Miguel Neira tenían un elevado precio, se le protegía. Así lo hizo un juez que fue sorprendido por los realista cuando tenia a Rodríguez de visita y a insinuación de este fue metido en un calabozo donde recibió un punta pié al ser pasado por su amigo como un borracho común. Se vestía de fraile, minero, mercader ambulante, huaso, roto, pescador, peón etc. Cuando se quería alguna información sencillamente se disfrazaba de mozo para conseguir su objetivo.
Sus sacrificios por la causa patriota lo tenía absorbido totalmente y en una ocasión junto al bandido Neira se disfrazaron de peones en donde el propio Marcó del Pont halagaba a los campesinos para que delataran a los dos guerrilleros, ofreciéndoles $ 1000 por entregarlos separados y 2..000 por entregarlos juntos. (En esa época con $ 1000 se compraban 300 vacunos) Ambos fugitivos entonces se presentaron como campesinos en hojotas, para manifestarle a Marco del Pont el deseo de que los acompañara, porque le entregarían a esos bandidos tan idiados por el pueblo. Los hemos tenido que golpear y enborrachar para aplacar su ferocidad le dijeron mostrándole a dos sujetos, que fuera de estar borrachos en su máxima expresión, murmuraban, no nos peguen más, decía uno yo soy Manuel Rodríguez,  yo soy Miguel Neira replicaba el otro ¡ hip!.
Bajo el repicar de campanas entró Marcó del Pont a Santiago llevando sus prisioneros en calidad de bultos. Mas cuando estos se repusieron, todo se aclaró. ¡Caímos en una emboscada tendida por Manuel Rodríguez y Miguel Neira, quienes junto a otros individuos nos golpearon cuando les dijimos que éramos oficiales del rey, que buscábamos a esos traidores infames. ¡ Maldición ¡  rugió Marcó del Pont, se rieron de nosotros  encima me cobraron los $ 2.000! ¡ ¡Que vergüenza! rugía.
Manuel Rodríguez se infiltró en el corazón del pueblo que lo seguía y confiaba en el, Basta decir que cuando las fuerzas chilenas retornaban por sobre la cordillera, El guerrillero Manuel Rodríguez junto a su amigo José Gallego de Isla de Maipo salieron rumbo a Melipilla y por el camino formaron la guerrilla que asaltó el estanco realista de esa ciudad.