Por Patricia
Espinoza Rodríguez
Esta comienza con la del pueblo mapuche y las teorías de su presencia en Chile, de las cuales al menos dos tienen relación con el puerto de Lebu, ya que se cree que los Maoríes del continente australiano y los Atacameños del sudamericano eran grandes navegantes de la antigüedad y siguiendo la corriente del Océano Pacífico efectuaban un circuito que partía en el norte de Chile o en islas como Nueva Zelanda y tocaban las costas de nuestro país en las que habían caletas y ríos en los cuales encontraban lo necesario para reabastecerse o reparar sus frágiles embarcaciones. Es posible que el río Valdivia haya sido un lugar que prestaba ese servicio, porque en la antigüedad se llamaba Ainilebu ( Río de Ayuda ) y el Lebu dada su característica, pudo haber sido usado con el mismo fin .
Otra posibilidad esta basada en los tiempos bíblicos, cuando el rey David ordenó construir los mas fastuosos templos de la antigüedad y para ello, él primero, y su hijo Salomón después, enviaron sus hombres a los cuatro puntos cardinales a buscar los mas valiosos materiales del mundo para construir los templos que dedicaron a Dios. Así llegaron a Chile, seguramente a Lebu, ya que con el Carbono 14 los científicos actuales han “ Río” “Rincón del mar” “la españolización de la voz mapuche lafquen (mar)” o “Lebunmapu” (Gente del llano) por ser el lugar un espacio plano cruzado por un río que permitía algunos cultivos de subsistencia para los indios del sector.
Descubrimiento
En 1544 don Juan Bautista Pastene descubrió el río Lebu buscando por orden del gobernador García Hurtado de Mendoza un puerto lo mas cerca posible del Fuerte de Tucapel para abastecerlo, y al ser destruido este por los indios, los españoles abandonaron la zona hasta que otro gobernador don Rodrigo de Quiroga en 1566 se instaló en el encuentro del río Lebu y el mar levantando un fuerte, el que tres años después abandonaron por la presión de los indios dirigidos por un cona nacido en las riberas del río y que al igual que Lautaro aprendió las costumbres españolas y por su especial inteligencia don Rodrigo de Quiroga lo envió a Lima y Bravo de Saravia lo trajo de nuevo a Chile para que le sirviera de enlace con su raza. Este guerrero araucano conocido como don Juan de Lebu se puso al servicio de su pueblo dando duras batallas a los hispanos en diversos lugares, hasta que fue vencido en Tabolebu (espíritu del río) y empalado cruelmente por los conquistadores.
El puerto de Lebu ubicado en una hermosa bahía situada a 37º 37de latitud sur y 73º 40´ de longitud oeste entre Punta Millonhue y Punta Morguilla. ocupando la mejor bahía de la región del Lafquenmapu (Gente del mar), uno de los cuatro butalmapu en que se dividía el pueblo mapuche y cuyo punto de encuentro estaba cerca de Puren, las otras regiones eran Piremapu (Gente de la cordillera), Inapiremapu (Gente de la pre cordillera) y Lebunmapu (Gente de los llanos) “Es probable que de aquí dada la topografía plana del lugar donde se encuentra asentada la ciudad, tomó el nombre de Lebu”, y el hecho de estar en el corazón del Lafquenmapu, al estallar la guerra contra los españoles se convirtió en epicentro de violentos encuentros entre araucanos y conquistadores.
Conquista
En 1555 en la Ensenada de El Carnero se fundo el fuerte de San Felipe de Arauco en que con el paso de los años se convirtio en el mas poderoso del nuevo mundo al ser escenario de incontables y violentos encuentros entre mapuches y españoles, los que la historia conoce con diversos nombres.Este fuerte se traslado al sitio que hoy ocupa el pueblo de Arauco en 1595.
Las acciones en esta zona situada un poco al norte de Lebu se iniciaron con la batalla de Millarapue cuando al mando del cacique Caupolican los mapuches atacan el fuerte, el que los españoles tenían poderosamente artillado para proteger por el norte la importante caleta formada por el río Lebu en su desembocadura en el mar, la cual junto con ser la base de abastecimiento del fuerte de Tucapel, que a la vez la protegía por el sur . En esta oportunidad su numerosa guarnición mandaba por el propio gobernador don García Hurtado de Mendoza . En la madrugada del 30 de noviembre de 1557 se inicio la batalla con una descarga de artillería causando gran mortandad en las filas mapuches que cargaban en cerrada formación y sin embargo siguieron su avance hasta unos trescientos metro de los muros del fuerte. Se silenciaron los cañones y apareció la caballería hispana la cual fue repelida con las enseñanzas y estrategias que les legara el toqui Lautaro, obligando a Hurtado de Mendoza a enviar la infantería al ensangrentado campo de batalla, pero los indomables mapuches seguían su avance enceguecidos por el fragor de la refriega y obedeciendo las arengas que hacia un cona que mostraba los muñones aun no cicatrizados. Ese bravo no era otro que el toqui Galvarino que solo veintidós días atrás había sufrido la amputación de ambas manos, cuando cayó prisionero en la batalla de Lagunillas. Al ver el espectáculo que brindaba Galvarino, García Hurtado de Mendoza casi sufrió un infarto al no poder entender como ese aborigen que debiera estar convaleciente de sus graves heridas, estaba en medio de lo mas encarnizado del combate, y reflexionó ¡¡Ahora comprendo por que a sido tan difícil para la corona conquistar para el rey estas caras e inhóspitas tierras!! y ordenó cargar con todas las fuerzas unidas. Los mapuches no pudieron resistir el violento ataque y empezaron la retirada dejando 800 muerto y centenares de prisioneros en el campo de batalla, entre ellos Galvarino “El mártir de Lagunillas” que fue llevado a presencia de Hurtado de Mendoza, quien impactado por el valor del toqui araucano, casi con vergüenza ordenó en voz baja que se le ahorcara.
Un año después el 13 de diciembre de 1558 unos 1.500 indios araucanos al mando del cacique Petegolen se dieron a la tarea de levantar un fuerte en los llanos de Quiapo, cerca de la Ensenada del Carnero donde estaba la guarnición española. Petegolen comprendió que los castellanos se estaban afianzando demasiado en la zona y que de seguir sin enfrentarlos pronto. Seria imposible expulsarlos después. Por eso levanto una empalizada con troncos de grueso calibre magistralmente dispuestos. Desde aquí se divisaban ambos contendientes. Los españoles se sentían humillados de verse con un fuerte enemigo bajo sus narices y mas todavía al ver que quienes los provocaban de esa forma eran unos indios casi desnudos y armados solo de mazos y lanzas.
El gobernador don García Hurtado de Mendoza herido en su orgullo alistó una fuerza de 300 soldados divididos en dos grupos y antes de partir les arengó ¡ Esos traidores se arrepentirán de haber provocado a los hijos de España!. Las columnas atacaron de frente y retaguardia con la artillería e infantería derrotando completamente a los mapuches.
Hurtado de Mendoza después del
triunfo inspeccionó detenidamente el fuerte levantado por los indios y comentó a sus oficiales, entre los cuales
muchos lucharon en Europa, al igual que él
¡Ni en Flandes, ni en
Italia he visto fortificaciones mejor que esta, a lo sumo
iguales, mejores no, concluyó diciendo, ante el gesto afirmativos de sus hombres.
Un mes después el 15 de enero de 1559 como consecuencia directa de la derrota mapuche en la batalla de Quiapo, estos levantaron un segundo fuerte aplicando una técnica mas depurada aun de la que impresionó a Hurtado de Mendoza. Petegolen y sus cona construyeron una doble empalizada. La primera muy resistente pero adolece de ser demasiado baja y cualquier caballo la puede superar sin mayores dificultades. La segunda empalizada era muy alta y conectada por un corredor que facilitaba el desplazamiento por su interior a fin de socorrer algún punto que estuviera mas amagado si se producía un ataque enemigo. Entre ambas empalizadas hicieron un foso el cual llenaron de filudas picas muy bien simuladas con pasto y ramas.
Concluidas las obras Petegolen puso en marcha su plan. Este consistió en que un grupo de guerreros se dirigiera al fuerte enemigo a provocar y hacer gestos soeces que sacaran de quicio a los hispanos, quienes planificaron un ataque demoledor como el que efectuaron en el fuerte de Quiapo. Un grupo de batidores exploró la albarrada indígena y capto la deficiencia de su defensa al tener su primera línea defensiva demasiado baja. De tal forma que un poderoso escuadrón de caballería salió rumbo a Lincoya llevando artillería, que con sus disparos pronto hizo arder los contornos de la fortaleza, amen de causar muchas bajas en su interior. A una orden de don Pedro de Villagra el mozo, se silenciaron los cañones y la caballería rodeo el fuerte mapuche para tras recibir una segunda orden de lanzarse dentro de la primera empalizada a todo galope para reprimir a esos alzados salvajes. Casi al mismo tiempo saltaron la línea de troncos, cayendo sobre las picas que traspasaron caballos y jinetes, provocando por si solas la total derrota española. Con la situación a su favor los indios iniciaron el ataque y la huida de los peninsulares sobrevivientes que dejaron en el campo de batalla centenares de muertos, entre ellos el propio comandante don Pedro de Villagra el mozo.
Muchos encuentros mas se originaron en los alrededores de Lebu como el ocurrido en el segundo ataque a dicho fuerte organizado por el ingenioso Petegolen y consistió en construir tres fortalezas dispuestas en tal forma que la guarnición hispana quedo en medio de un triangulo desde el cual se les dispensaba a diario todo tipo de insultos y amenazas pero no se atrevían a salir a enfrentarlos por el temor que les dejó el fallido asalto a la empalizada de Lincoya . Esta indecisión española envalentonó a los indios que protegidos por gruesos tableros se aproximaron a los muros provocando incendios. Mientras un comando de conas usando el mismo procedimiento de los anteriores destruyó otro extremo del muro con el animo de ingresar a combatir cuerpo a cuerpo, pero la perforación los llevó a una bodega donde había un cañón con apreciable numero de municiones. Sin vacilar lo sacaron y ante el estupor de los castellanos procedieron a disparar hacia el fuerte hasta agotar las municiones. Pasarían dos meses de un férreo bloqueo que llevo a la hambruna mas penosa a los peninsulares, quienes en el sumo de la desesperación optaron por parlamentar su retirada hacia Concepción, pero cual sería su sorpresa al ver que los mapuches por orden de Petegolen se marchaban a sus reductos a cosechar y así mitigar tambien su hambre, para luego volver al ataque hasta expulsar a sus enemigos. Este fue el gran error de este toqui, que luego le significaría perder el mando de sus tropas. Pues se retiró cuando tenía derrotado a los españoles. Un mes despues volvió el ejercito mapuche comandado por un nuevo toqui llamado Antuhueno el que encontró el fuerte rodeado de un lago que hacía imposible acercarse, pero los indios se las ingeniaron para hacer acequias y secarlo completamente dejando la fortaleza sin agua y sometida a un feroz sitio, el que se hizo mas dramático por la dura sequía que asolaba al sur. Mientras los afligidos sitiados pedían a San Isidro que enviara la lluvia , los aborígenes rogaban a sus dioses que esta no llegara. Mas un día las precipitaciones se hicieron presente en medio del jubilo de unos y la penas de los otros. Al ver caer las primeras gotas de agua Antuhueno al igual que todo su ejercito, pensó que esas eran las lagrimas de sus antepasados que lloraban al verlos incapaces de derrotar a los invasores. Acto seguido dio la orden de regresar a sus tierras de origen perdiendo otra preciosa oportunidad de alzarse con la victoria . Mientras los españoles no salían del asombro al ver la inesperada retirada mapuche que tan mal trecho los habían tenido. Estos cabizbajo se dirigían hacia el río Lebu donde Antuhueno dejó pasar a todos sus hombres quedándose solo en profunda meditación para luego tomar la decisión de reunirse con los espíritus que lloraban y lentamente se introdujo en las aguas dejándose llevar por el Lebu a la muerte a causa de la impotencia de no poder lograr la tan anhelada victoria para su pueblo.
El pirata Drake en la Isla Mocha ( febrero de 1578)
Francis Drake quedó huérfanos muy niño victima de la guerra entre católicos y protestantes que estalló una vez mas al asumir el reinado de Inglaterra Isabel I.
El único horizonte del muchacho fue el mar, se embarcó en una nave que hacia el corzo en el Atlántico atacando los galeones españoles que se dirigían de América a Europa.
Como Drake tenía un odio endémico hacia los españoles, en una ocasión desde lo alto de la montaña divisó el Océano Pacífico en el Istmo de Panamá (prohibido a toda nave que no fuera hispana) y juró ser él quien llegaría hasta allí a seguir la guerra a muerte entre católicos y protestantes, con asaltos corsarios que hirieran el alma castellana.
El 13 de diciembre de 1577 salía de Plymouth en su propia flotilla de cinco barco rumbo al mar Pacífico. En la boca Atlántica del Estrecho de Magallanes cambio de nombre a su nave Pelican por el de Golden Hind. Los violentos temporales le hundieron tres barcos un tercero al verse solo regresó a Inglaterra y el Golden Hind al mando de Drake tras cruzar el Estrecho llegó al Pacifico, enfiló cerca de la costa rumbo al norte hasta divisar la Isla Mocha (en la jurisdicción de Lebu). Esbozando un audaz plan, pues se sabía en Europa la feroz resistencia que hacían los araucanos a los españoles. Su intención fue entonces aliarse con esos indios y enfrentar juntos al enemigo común. Sobre esa premisa envió a tierra un bote con cinco tripulantes, quienes retornaron con víveres cambiados a “ esos amistosos indígenas”. Al día siguiente se repitió la maniobra, pero los indios mataron a dos marineros. Furioso Drake atacó la isla siendo recibido con una lluvia de flechas, una de las cuales hirió al célebre pirata en el rostro, obligando a los corsarios a retirarse de la Isla Mocha, porque como lo manifestara después el propio Drake en Inglaterra, su misión al Pacífico no estaba destinada a luchar contra los indios chilenos, si no que a hacerle el corzo bajo sus propias barbas a los odiados católicos, encarnados en los españoles. Habría que pensar también en honor a la verdad, que los mapuches no hacían diferencia entre británicos y castellanos y miraban como enemigo a todo ser que se aproximara a sus costas en grandes barcos, presentándoles batalla al instante para expulsarlos de su territorio.. Drake mientras curaba su herida en el rostro ordeno el zarpe al norte, azolando Valparaíso, Coquimbo, Arica, El Callao y todo puerto importante hasta California perseguido por la flota hispana. Huyendo por Las Molucas llegó a Plymouth el 3 de diciembre de 1580, siendo muy rico y luciendo en su rostro la cicatriz hecha por los mapuches de la Isla Mocha en la zona de Lebu en Chile.
Durante la Independencia
Los derrotados realista de Chacabuco aquel 12 de febrero de 1817 huyeron al sur del río Maule donde al mando de los coroneles Ordóñez y Sánchez comenzaron un ataque de guerrillas a los pueblos situados mas allá de Talca empezando por ocupar San Carlos, don Ramón Freire para evitar que los realistas se consolidaran en esa zona envió a la milicia de don Antonio Merino que ocupó Parral, luego el propio Freire se apoderó de Linares el 9 de marzo y el día 16 ingresaba a Chillan. El 5 de abril de 1817 caían los relistas por sorpresa sobre el campamento de don Gregorio Las Heras en Curapalihue, sufriendo en el intento una derrota que obligó al coronel Campillo, su comandante a dirigirse a Concepción para informar a Ordóñez que la columna patriota les pisaba los talones, don Juan José Ordóñez evacuó la ciudad para atrincherarse en Talcahuano, permitiendo a los patriotas ingresar a Concepción sin resistencia alguna.
Al no disponer los patriotas de naves que interceptaran los envíos de pertrechos para los realistas, obstaron por lo único posible que se podía hacer en esas cirscuntancias, el capitán Luis Cienfuegos después de breve batalla ocupó la villa de Nacimiento y la columna de Freire cruzó el Biobio apoderándose del fuerte de San Pedro. Cumplido ese objetivo Freire y Cienfuegos se unieron en Santa Juana decidiendo atacar los fuertes de Arauco y Lebu. La marcha se efectuó bajo un violento temporal que desbordó ríos y esteros, en esas condiciones llegaron a la ribera norte del río Carampangue que se encontraba con una fuerza fuera de control y con el inconveniente que en la ribera sur los esperaba la guerrilla realista en sólidas posiciones. Freire en una arriesgadísima maniobra que le costó varios soldados ahogado ( el mismo fue sacado casi agónico del agua) cruzaron el río y tras reponerse cayeron por sorpresa sobre los montoneros derrotándolos completamente. Acto seguido siguieron a Arauco bajo la torrencial lluvia. Llamado por O´Higgins Freire volvió a Concepción dejando Lebu y Arauco guarnecidas por 150 soldados al mando del capitán Cienfuegos.
El coronel realista don Juan Bautista Díaz capto esta deficiencia y luego de reunir varias partidas de indios y reagrupar a los soldados dispersos formó un poderoso escuadrón y se lanzó sobre Lebu el 2 de junio de 1817 ocasionando una verdadera carnicería, dejando mas de cien muertos en el campo de batalla entre ellos el valeroso capitán Cienfuegos.
El día 4 se supo de la derrota de Lebu en Concepción e inmediatamente Freire al mando de 300 hombres emprendió la marcha rumbo al sur para recuperar el preciado enclave afrontando las mismas dificultades de ríos desbordados por efecto de la lluvia inclemente.
Pese a los problemas la columna patriota el día 8 de junio de 1817 caía sobre Lebu con impetuosas cargas de bayonetas vengaron la muerte de Cienfuegos y sus hombres, amen de recuperar para los patriota la importante plaza de Lebu.
La resistencia de los realistas, derivó hacia montoneras salvajes que asolaron la región comandados por renegados sin Dios ni ley, entre los cuales sobresalió Vicente Benavides, un hijo del alcaide de la cárcel de Quirihue que luego de servir a la causa patriota se paso a la del rey para convertirse en un azote satánico contra los desdichados habitantes de la zona. Este sujeto tenia su guarida en unas cavernas ubicadas un poco al norte del Puerto de Lebu y desde allí iniciaba sus sangrientas correrías en la llamada “Guerra a Muerte” .
Durante la lucha por la independencia de Chile los españoles entablaron una gran amistad con los mapuches a quienes por orden del rey se le pagaba un sueldo a todo aquel que tuviera el rango de “cacique” y si este dominaba el idioma español recibía otros beneficios y se les llamaba “ Lenguaraz” (Interprete). Otro lazo de unión fue hacerse compadre de los indios. Estos beneficios los aborígenes los perdieron con las derrotas realistas y los patriotas sumidos en la preparación de la Escuadra Libertadora del Perú, amen de la escasez de recursos, se olvidaron hasta de la fuerzas de Freire que combatía a las montoneras en el sur, y pagarles la amistad a los mapuches ni siquiera se les pasó por la mente. Este olvido hizo creer a los aborígenes que su situación al lado de los hispanos era tremendamente mejor y por lo tanto muchos de ellos se pusieron de su parte.
Vicente Benavides llegó a la zona de Arauco como lenguaraz recomendado por San Martín por el dominio de su lenguaje y ser gran conocedor de los aborígenes.” Seré un buen enlace al servicio de mi patria” dijo al coronel Balcarce antes de despedirse, convenciendo a este que la paz estaba asegurada en la región. Freire entre tanto le escribía a O´Higgins que la guerra estallaría en cualquier momento y que a él le sería imposible luchar con escasos hombres y mal apertrechados.. Solos días después la montonera realista unidas a las mapuches atacaban simultáneamente el 21 de febrero de 1819 los pueblos de Santa Juana y Los Ángeles, tres días después asolaban a San Pedro y a partir de entonces las montoneras realistas brotaban desde el Itata al Cautín y de la cordillera al mar.
Los primeros días de marzo de 1819 se presento en Los Angeles el lenguaraz Vicente Benavides ( El agente apaciguador que recomendó San Martín, que resultó ser el peor traidor que alguna vez pisó el suelo de América) quien tras desesperada resistencia de su población lo rechazo y en la retirada a modo de venganza degolló a cuatro ancianas que no alcanzaron a refugiarse en la población y prendió fuego a los campos vecinos.
Ante las tropelías que causaba Benavides y el lamentable estado de sus tropas que estaban descalzas Freire ofreció devolverle al renegado su esposa que estaba detenida en Concepción y el perdón a todos los insurrectos. Como prueba de su oferta envió a un emisario a quien Benavides recibió con grandes muestras de cariño y lo invitó a cenar. A medida que pasaba el tiempo el montonero bebía en abundancia hasta emborracharse y poniéndose de pie le gritó a su invitado que sería muerto a sablazos, el y otros soldados que había ofrecido antes liberar. Todos los patriotas fueron descuartizados a sablazos. Al día siguiente le envió una carta a Freire, en la que decía que lamentaba que “los indios salvajes” hubieran cometido este atroz crimen. Mas el mensajero hastiado de tanta brutalidad desertó y contó a Freire la verdad. Este monto en cólera y cayó sobre su guarida aniquilando a casi todos los montoneros. A Benavides le salvó la velocidad de su caballo..
Una vez repuesto del susto Benavides recibió en Lebu pertrechos desde Chiloé, Valdivia y el Perú enviados por el virrey Pezuela a fin de detener los preparativos de la Escuadra Libertadora del Perú. Con el tiempo Benavides se apoderó de Concepción el 2 de octubre de 1820 y diariamente se dirigía a provocar a las desabastecidas fuerzas de Freire que estaban atrincherados en Talcahuano, hasta que el 25 de enero de 1820 cuando el renegado hacia su demostración de poder, Freire le lanzó la caballería derrotándolo, luego lo volvió a vencer en los cerros de Gavilán y lo aniquiló en la Alameda de Concepción. Estas derrotas eclipsaron la mala estrella de Vicente Benavides, perdió la confianza de sus hombres, se tuvo que ocultar de su amigo el cacique Mariluan y del comandante Carrero.
Como él se proclamó “Representante de la cuarta parte del universo” en alusión a su condición de defensor de la causa del Imperio Español, huye como fiera perseguida y su salvación fue un lanchón que mantenía oculto en las cavernas de Lebu en el cual junto a su mujer Teresa Ferrer, tres soldados, un muchacho indio y un siniestro marino italiano que fue el cerebro de los asaltos a los buques que anclaban en la Isla Mocha, reduciendo a sus tripulantes a los que se les obligaba a ingresar a su montonera después de desvalijar las naves. Tras días de navegación acosados por la sed y el hambre atracaron en la solitaria caleta de Topocalma el 2 de febrero de 1821donde los campesinos los tomaron prisioneros y comunicaron a Santiago su detención ante las protestas de Benavides que con un cinismo increíble, envió un manifiesto a O´Higgins en la que le comunicaba que viajaba para integrarse a la lucha por “La sagrada causa de América”.
Luego de un proceso en Santiago fue condenado a la horca. Llegado el día de cumplir la sentencia se le vistió con un uniforme de coronel que le pertenencia y con una banda de papel en que se leía “ Yo soy el traidor e infame Benavides, desnaturalizado americano”.
Durante el proceso abjuró a sus principios, culpó al virrey del Perú e incluso al rey de España sin convencer a nadie. Fue ahorcado el 23 de febrero de 1821. dejando como recuerdo en Lebu una enorme caverna donde solía tener su guarida oficial y que hoy es conocida como la Caverna de Benavides.
En 1859 era jefe de la frontera de Arauco el coronel don Cornelio Saavedra, quien junto a sus sobresalientes condiciones militares, tenía también una extraordinaria capacidad diplomática, la cual le fue de gran utilidad, pues estudio el por qué de la rebeldía de los mapuches y la manera de tratar con ellos y así darle continuidad al país, que por este interminable conflicto estaba interrumpido allí. Su plan se lo comunicó al presidente José Joaquín Pérez, quien le respondió “que los indios no lo dejarían poner una estaca al sur del Biobio”. La respuesta del mandatario no amilanó a Saavedra y logró que los mapuches lo dejaran ingresar hasta el río Bureo, donde levantó el fuerte de Mulchen en 1862. luego gracias a su tacto diplomático continuo su marcha hasta ocupar Angol sin resistencia alguna de los indios. De aquí le comunicó al presidente Pérez su proyecto para seguir avanzando en los siguientes términos “La ocupación de la Araucanía no nos costará mas que mucho mosto y mucha música” Ratificando lo dicho, el 6 de octubre de 1862 fundo Lebu y delineó sus calles.
Simultáneamente con ocupar el indómito Arauco y fundar ciudades en ese suelo, el coronel Saavedra tuvo que enfrentar un inesperado problema, que no estaba en sus cálculos, pues llegó a Valdivia un extraño personaje llamado Aurelio Antonio de Tounens que traía el ingenioso plan de convertirse en rey de la Araucanía. Para concretarlo se dirigió donde el cacique Quilapan, líder de la resistencia mapuche y le contó su plan, el cual fascinó al indígena y el 17 de noviembre de 1860 lo proclamaron soberano con el pomposo nombre de Orelie Antoine 1º Rey de la Araucanía y Patagonia. pero luego de no ser reconocido por el gobierno chileno, fue traicionado por los indios y entregado en el fuerte de Nacimiento, de aquí se le llevó a la Casa de Orates de Santiago acusado de loco, hasta que el cónsul de Francia lo retornó a su patria..
Entre tanto las fuerzas de don Cornelio Saavedra avanzaron hasta la línea del Malleco ganándose para la Republica a las tribus “ abajinas” y no las “arribanas” que Vivian en la cordillera. Luego Saavedra dio otro paso histórico al correr la línea defensiva hasta el curso del río Tolten usando su estrategia de hacer “regados parlamentos” en uno de los cuales se impuso que el rey Orelie Antoine Iº había regresado en el buque de guerra francés “D´Entrecateaux” trayendo cañones y fusiles para los cona indígenas y los esperaba en la rada de Lebu para descargarlos e iniciar la guerra total. Saavedra en una audaz maniobra ofreció a los indios dos almudes de pesos fuertes por la cabeza del Rey de La Araucania y La Patagonia, este al saber lo que le esperaba tomó la “soberana” decisión de marchar a Montevideo vía Buenos Aires y embarcarse allí rumbo a Francia, poniendo fin a su reinado.
La lección que nos dejan los procedimientos de don Cornelio Saavedra para apaciguar la Araucanía son una muestra absoluta de que es posible obtener mejores logros en cualquier aspecto de la vida, si tratamos a nuestros semejantes en forma digna y respetuosa. Ese axioma tan simple fue el que aplicó este ilustre militar chileno y logró en dos años lo que los españoles con sus abusos y brutalidad, no consiguieron en tres siglos.
Las vetas de carbón, La consolidación como ciudad
Como consecuencia de la revolución industrial, entre cuyos logros estuvo el invento de la maquina a vapor que usaba carbón mineral como combustible, el cual era traído a Chile desde Inglaterra a un alto costo, para mover los trenes y buques. En 1850 se produjo un excepcional cambio al explotarse por primera vez en Lota un carbón de igual o mejor calidad que el europeo, ahorrando enormes divisas al país. En 1854 se descubrieron también en Lebu vetas de carbón que en un principio explotó don Matías Rioseco Rivera y continuaron a gran escala los señores Maximiliano Errazuriz y José Tomas Urmeneta . La explotación minera dio gran impulso a esta comunidad que hasta entonces vivía de la pesca, agricultura de sustento y como guarnición militar que siempre alerta vigilaba los movimientos de los inquietos mapuche. Gracias al carbón el movimiento naviero se intensificó, por lo que el 9 de septiembre de 1863 se le otorgó la categoría de Puerto de Cabotaje y el 30 de enero de 1875 se le dio el rango de Ciudad de Lebu.
Excepcionales militares, como don Cornelio Saavedra, quien era secundado por otro brillante oficial llamado Gregorio Urrutia, que lo reemplazó cuando el primero fue al norte a defender la causa de Chile en la Guerra del Pacífico. El coronel Urrutia usando la misma estrategia de Saavedra, consistente en ganarse la voluntad de los indios por medio de actos de justicia, que lo hicieron respetado en todo ese indómito territorio, como un hombre justo y leal que trataba al indígena con dignidad, lentamente fue afianzando la ocupación de la Araucanía, teniendo como un importante punto de apoyo para su misión el Puerto de Lebu, que en esa época también surtía de carbón a los buques de guerra de la Armada Nacional, que limpiaban de enemigos las aguas del Pacífico.
Sueño de grandeza
Las especiales condiciones estratégicas de este puerto una vez concluida la guerra contra
Perú y Bolivia, calmados los ímpetus guerreros de los mapuches y consolidado el ferrocarril como el mas importante medio de transporte existente en el planeta, se planificó la construcción de una vía férrea que uniera los Océanos Pacífico y Atlántico. En Argentina su terminal sería Bahía Blanca y en Chile el Puerto de Lebu. Sueño que por muchos años fue acariciado en ambos países, especialmente en el nuestro, que hizo grandes obras de ingeniería para concretarlo, como el túnel de Las Raíces de 4.528 metros de extensión (el mas largo de Sudamérica) situado a mas de 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar, el cual tuvo un costo sideral.
En estos tiempos de globalización e integración que vive la humanidad es muy factible que ese proyecto ideado a principio del siglo XX sea realidad. Entonces Lebu se consolidaría como un puerto muy activo en el futuro de Chile, tal como lo fue cuando este país se forjó como nación soberana.
En 1895 llega a Valdivia desde Alemania don Manfredo Landsberger, para trasladarse a Lebu tres años después, donde se asocio con otro ciudadano germano llamado Armando Wuppert, ambos crean la curtiembre Wuppert Landsberger la cual alcanza un enorme desarrollo al curtir cueros por medio de un revolucionario invento del señor Landsberger consistente en un sistema que se llamó (proceso de mineralización) con el cual llegaron a producir cincuenta tipos de cueros diferentes aptos para cubrir la inmensa gama de industrias que usan este material, y su prestigio fue tal, que obtuvo primeros premios de calidad en la Exposición Internacional de Quito (Ecuador) en 1909, Centenario de Chile en 1910 y muchos otros en diversas latitudes, hasta ser considerada la industria de su tipo mas importante del país.
Este puerto a estado marcado por acontecimientos muy duros en su existencia los que con el empuje de sus habitantes a superado. Uno de ellos fue el naufragio en Punta Morguilla del transporte Angamos de la Armada Nacional aquel trágico 7 de julio de 1928 donde de una tripulación de 298 personas que viajaban en él compuesta por 108 marineros y 80 pasajeros entre los que habían hombres y mujeres, ancianos y niños solo salvaron con vida seis personas y se pudieron rescatar 83 cadáveres. Tragedia esta que enlutó el alma del país. Sin embargo un poco mas de un año después de superado este terrible drama, en un acto inédito entre los pueblos de Chile, la ciudad de Lebu donó al Palacio de La Moneda de Santiago dos cañones de cobre llamados Relámpago y Furioso, los que el gobierno agradecido de este gesto de Lebu ordenó instalarlo en el Patio de Los Naranjos del palacio de los presidentes de Chile.
La ciudad de Lebu por estar asentada en un lugar tan estratégico fue escenario principal de hechos bélico desde sus albores y sobreponiéndose a ellos, logró convertirse en un faro de progreso, que enorgullece a sus residentes y añoran sus hijos que el destino llevó lejos por los caminos de la vida en busca de nuevos horizontes. La dejamos tristes al partir, y la tenemos marcada en el corazón recordándonos sus parajes imborrables como la maestranza y planta carbonífera a los pies del Bocalebu, balcón que nos permite ver desde la altura inolvidables paisajes del pueblo que nos vio nacer. La panorámica perfecta de la ciudad, el puerto marítimo en el que se mecen las naves de alta mar, y el activo puerto artesanal en la ribera sur del río donde tienen su centro de actividad los pescadores. Allá lejos al norte están las cavernas de diversas formas y dimensiones, destacando la Caverna de Benavides, llamada así porque en ella el renegado Vicente Benavides tenía su guarida durante la llamada Guerra a Muerte.
Es latente el susto que se siente al cruzar el túnel de un centenar de metros de largo, para acceder a la playa de Millaneco y su complejo turístico, la Playa Grande, donde se une el mar con el campo y la playa Morguilla en la que abundan las Machas, que son sus mayores pobladoras. Situado este centro de esparcimiento al sur de Lebu es ideal para practicar el turismo aventura, ya que la alta marea provoca el fenómeno de convertir la playa en isla. Todo es añoranza hacia esta generosa tierra prodiga en historia y hermosos paisajes que invitan al turista a conocerla y hacer de ella su lugar preferido para el descanso.
Fin