LUZ EN MIS OJOS

 

Un crater  existente en la montaña andina conducía  a unas grutas en la cual surgieron  los semidioses Cachi, Cuca, Manco y Uchu. Manco el mayor del grupo llegó con el tiempo a ser el primer  Inca Manco Capac.

Los cuatro semidioses  estaban acompañados de sus cuatro herrmanas  llamadas Mama Oclo, Mama Huaco, Mama Cora y Mama Raua. De las grutas  laterales salieron tambien  los diez primeros “aylus” que eran grupos compuestos de diez familias cada uno. El  Aylus sería la sociedad socio económica donde con el tiempo descansaría  todo el sistema incaico.

Todo este conglomerado venido desde el mas allá inicio su marcha en un largo peregrinar, el que aprovecho Manco para deshacerse de sus hermanos a Cachi lo envio  a la Gruta Esplendida  en busca de tesoros dejados allí olvidados. Una vez  que este se internó en la montaña , Manco  amuralló la  entrada. Uchu fue petrificado por un mago. Igual suerte tuvo Cuca en el Cuzco. Esto lugares petrificados pasaron a ser sagrados.

Manco y toda su comitiva eran portadores de una varilla entregada por el Ser Supremo con la orden de fundar la ciudad capital  en el lugar donde la vara se introdujera sin presión en el suelo, intento que practicaban constantemente sin resultado positivo hasta que llegaron  al Cuzco donde armoniosamente una y otra vez  hundieron la varilla en la tierra.

Sin demora se establecieron allí. Como la zona ya estaba habitada, los moradores defendieron con fiereza sus bienes, pero fueron vencidos y expulsados de su territorio. Manco hizo construir un templo en homenaje al sol, del cual eran hijos. A partir de entonce el imperio incas comenzó su era de grandeza  y expanción.

Viracocha Inca  que tenía la rara particularidad  de ser barbudo fue quien consolido el imperio y a partir  de él  los incas empezaron a ser  considerados intocables  e hijos del Dios Sol y  sus representantes en la tierra.

Pachacuti Inca  organiza el reino y con su hijo  Topa Inca  Yupanqui extienden sus dominios  hasta el río Auca Mayo en la frontera  colomboecuatoriana por el norte Bolivia y Argentina por el este  y el río Maule en Chile por el sur. Pachacati Inca Yupanqui gobernó  entre 1438 y 1471. Esa época de explendor  un día  cambio cuando la princesa heredera del imperio empezó a languidecer, adquiriendo un color acerado su rostro, para luego de multiples sacrificios a sus dioses  recuperara un tanto el colorido de su hermosa tez, trayendo la consiguiente alegría a su pueblo, que con multiples fiestas agradecian al Dios Sol  el milagro  obrado en su querida  princesa y futura soberana. De repente toda la felicidad de aquellos subditos se interrumpio dando paso a la tristeza, pues la doncella súbitamente  sufrio una recaida agravada  esta vez por una paulatina perdida de la visión. La mala nueva recorrio el imperio en todas  direcciones, desde donde llegaron  los hechiceros  para tratar de restaurarle su muy quebrantada salud. Desgraciadamente todos los intentos  fueron un fracazo, llevando la desesperación  al palacio real que no podia dar credito a tanta desdicha que padecia su bella hija.

Cuando todas las esperanzas estaban perdidas  llegó  desfalleciente un chasqui a golpear las puertas del palacio, trayendo un mensaje de los Lican Antay o Atacameños  quienes eran grandes navegantes y comerciantes  que conocian los secretos del mar, la montaña y la selva y le ofrecian al emperador  un lugar sagrado solo conocido por ellos, donde estaban seguros que la princesa restablecería su salud  y recuperaría la vista.

Dado el prestigio de los Atacameños, la comitiva  sin perder tiempo emprendieron el viaje rumbo a las aguas sagradas  de los Likan Antay llevando a la enferma  casi ciega.

Se internaron por las quebradas bordeando profundos abismos, cruzaron enormes montañas nevadas soportando frios inclementes, vencieron el desierto, el hambre y la sed hasta llegar a donde los esperaban los atacameños, quienes solicitos la condujeron por parajes  similares hasta llegar a unas pozas de aguas termales.

Dice la leyenda  que la enferma se acerco a tentones a la poza acompañada por dos princesas de su comitiva  e instintivamente cogio en sus manos un poco de agua para refrescarse del intenso calor reinante. Al hacer contacto el líquido elemento en su triste rostro, la joven lanzó un grito de júbilo ¡ Mamiña!  ¡Mamiña! ¡Luz en mis ojos! ¡Luz en mis ojos! exclamaba mientras se sumía repetidas veces en el agua. Su recuperación se tornaba en extremo milagrosa. Los colores volvieron a su rostro,  recuperó su vista y la energía  retornaba a su cuerpo.

En medio de grandes muestras de agradecimiento la comitiva  pasado unos días quiso retornar a el Cuzco donde dieron a conocer las  bondades de esas aguas milagrosas  que a partir de esa fecha se llamarian  Mamiña “Luz en mis ojos” a expresa petición  de la princesa que recuperó allí el preciado don de la vista, cuando ya la tenía casi perdida. Justo premio dado a esas termas de la Primera Región de Tarapacá de privilegiadas aguas  con bondadosas cualidades  curativas  que las han hecho  famosas dentro y fuera de nuestras fronteras.

 

LA MONTAÑA DEL TRUENO

 

Un matrimonio celebrado  por los hijos  de dos loncos  que residian  donde se encuentran  Talcamavida en la ribera norte del río Biobio y Santa Juana  el la ribera sur, se convirtio en una tragedia  que hizo temblar la montaña y las lagrimas  de los deudos de esos martires del amor  y sus amigos  formaron una laguna a los pies del cerro Talcamavida (Montaña del Trueno). Como casi todas las tragedias  de amor  la causa es la riqueza de un tercer amante que ensangrentó este triangulo romantico, convirtiendo la fiesta de bodas en un reguero de sangre que puso escarlata  las aguas del caudaloso Biobio.

Siglos atrás  vivian en Talcamavida  los Antileo (Sol del Río) enconados rivales de los  Paillaleo (De espalda al río) que residian donde esta Santa Juana. Ambas familias  eran las mas poderosas  de la región, distinguiendose por  su fortuna  y valentia y la cantidad de sus miembros, muy numerosos en ambos casos, lo que les  convertia en los mas importantes de la zona, para pasar luego de antagonicas en enemigos irreconciliables y si no se destruyeron fue  porque el caudal del Biobio se los impidio con sus heladas  aguas que les enfriaba  su animo guerrero, impidiendoles a unos y otros ocupar una cabeza de playa en la ribera enemiga. Pasaron  los años  entre el tira y afloja de los Antileo y Paillaleo hasta que el amor  limó las asperezas y la semilla de la paz  florecio en los corazones el día en que la hija de los Antileo se enamoró perdidamente del hijo primogenito de los Paillaleo. La bella joven indigena de agraciada figura  que irradiaba  alegria y felicidad  con la mirada de sus negros ojos, que hacian juego con su larga cabellera que caía  sobre sus hombros.

Las antiguas asperezas  y enemistades  estaban a punto de ser borradas  del corazón de ambas familias,  para dar  paso a la comprensión  y entendimiento.  Esos eran los sueños de la  muchacha  cuando estaba en los brazos de su amado, que tambien anhelaba  con poner fin  a las inutiles  rivalidades  que por tantos años mantuvo separada a ambas reducciones.

Una vez confirmado el noviazgo se reunieron los caciques  para convenir el regalo  que el novio tenía  que dar al padre de su  prometida, el que finalmente quedó estipulado en  dos veces la cantidad de dedos de las manos en  ovejas.

El cahuin o casamiento, fue preparado  en grande  para celebrar este magno acontecimiento en el hogar de la novia. Todo estaba  planificado  de tal manera  que nada hacia presagiar  algun traspie. Mas este vino cuando el joven Paillaleo trajo nadando por el río sus veinte cabezas de ganado, para entregarlo al viejo Antileo, que en una actitud reprochable, rechazó la oferta por considerar  que si hija por su pureza tenía un valor muy superior a esa cantidad, dando por rota  las conversaciones. Renaciendo  de inmediato los rencores  y enemistades de antaño  entre esas dos familias araucanas.

Sabedor  de lo acontecido el fornido hijo del cacique  Huilquilemu, señor de los suelos que hoy ocupa el pueblo de Rere y sus contornos, se presento donde los Antileo ofreciendo al ambicioso padre  de la muchacha  una cantidad enorme de obsequios  por ella, a pesar que la joven no sentia la mas minima atracción por el nuevo y ocasional novio, Pero siguiendo la tradición  indigena, tuvo que aceptar, fijandose la boda  en un plazo no superior a quince días. El acontecimiento  era comentado en todos los rehues  y el frustrado  Paillaleo montó en cólera y decidio no perder a su amada.

Una lluviosa tarde del invierno sureño se efectuo el enlace cumpliendo todos los mandatos de las creencia mapuches. Al caer la noche  mientra las fogatas iluminaban el festín  silenciosas canoa surcaban el Biobio  trayendo los conas del ofendido Paillaleo  dispuestos a cobrar venganza por la ofensa  causada  por el ambicioso padre de la muchacha y como una tromba cayeron  en medio del festin  dando mazazos a dietra y siniestra  dejando muertos y contusos. Los del cahuin aunque cogidos de sorpresa , reaccionaron con singular violencia  replegandose en la montaña, entre tanto los Paillaleo se llevaron la novia hacia el río donde tenían las canoas. En esos momentos  de lucha y muerte el cielo se se cubrio de negros nubarrones desatandose un terrible temporal de lluvia y viento al mismo tiempo que la montaña comenzó a temblar violentamente, como presagiando el fin del mundo. En medio de ese dantesco  panorama  los Antileo llegaron tambien a las canoas donde huian los Paillaleo y lo hacian acompañados de  los cona de Huilquilemu para tratar de rescatar a la novia. Como el río habia crecido  inmensamente  arrastrando cuanto encontraba en las riberas como rucas, animales y arboles en los cuales encontraron la muerte  los implicados en el triangulo amoroso  de los cacique Huilquilemu, Paillaleo y Antileo.

Al dia siguiente  todos los que escaparon  de la refriega a la montaña miraban con pavor  el horrendo  espectaculo de sus parientes muertos y sin darse cuenta  retrocedian  por la falda del cerro en un ininterrumpido y desesperado llanto, cuyas lagrimas decendían  hacia el plan. como un pequeño torrente. De pronto  un violento sismo abrio la tierra y cuenta la tradición  que en el forado que se formó con el movimiento telurico se detuvieron  las lagrimas  dando forma  a la actual laguna de Talcamavida.

 

LA NEGRITA PROTECTORA DE LOS MINEROS

 

El escarpado cerro Capi situado casi frente a la minera ciudad de Copiapó, al igual que todas las cumbres del norte chileno se encuentra lleno de cicatrices originadas por las picotas de los pirquineros, que incansablemente  hieren la montaña en su afan de encontrar  la veta milagrosa  que terminará con sus aflicciones económicas y lo  transformará de la noche a la mañana  en  en ricos  y respetados señores.

Hace muchos años  un desconocido minero  residente en el pueblo de San Fernando situado a cinco kilometros al este de Copiapó, que desde su infancia escuchó a sus padres y vecinos decir que en el cerro Capi hay un inagotable filon de oro de un espesor de cinco a diez  pulgadas .

Una noche mientras  se encontraba nuestro amigo pirquinero profundamente dormido a consecuencia de las duras jornadas  luchando contra las rocas que se negaban a entregarle  el secreto  de donde estaba la fabulosa veta aurifera, un sobresalto lo despertó exclamando a medida que se vestía apresuradamente ¡Dios Mio  gracias por este hermoso sueño que me revela el lugar donde podré encontrar un tesoro mas valioso que el filón de oro que está en esta misma montaña!.

Era media noche cuando nuestro heroe  emprendío una vez mas la marcha , pero ahora lo hacía  con suma cautela para no ser visto y seguido en su nueva misión  destinada  a borrar para siempre  la misera situación que arratraba por generaciones y que hoy  se presentaba  la oportunidad de roperla para siempre. La densa camanchaca era su única compañera en su viaje. Tras caminar por el desierto traspasando cerros, internandose en las quebradas  hasta que aclaró el nuevo día. Guiado por su instinto de cateador  formado  y  moldeado desde su lejana niñez en su incesante  vagar por los montes atacameños, no tuvo problemas en llegar al lugar  señalado en el sueño. En el acto el pirquinero  superando el cansancio se puso a trabajar con ainco  hasta que lo sorprendio la noche, y el cansancio lo durmio, volviendo a tener el mismo sueño en el cual ahora se le decía que estaba en el sitio correcto, aclarandole  tambien que el tesoro  oculto no le daría  grandes riquezas  materiales, pues le fue confiada a él  el privilegio de ser  quien  encontrara una joya destinada a ser la esperanza, consuelo y protección de los mineros chilenos.

Al despuntar  el día el pirquinero  despertó  e instintivamente  se puso a trabajar  sin darse cuenta  como pasaba el tiempo  y se internaba en la caverna . De improviso el socavon se iluminó  por un instante  reflejandose claramente  una figura  de piedra negra. Tan rapido como llegó el resplandor desapareció. La debil  luz de su candil, fiel compañero de los mineros, continuo  alumbrando  el lugar del hallazgo donde el hombre con sumo cuidado para no dañar la figura, trabajo hasta que logró sacar la imagen sin  un rasguño. Era la madre de Dios  esculpida en piedra oscura y en su mano portaba una candela igual a la que usan los mineros  en sus faenas subterraneas. Una incontenible felicidad  invadio al pirquinero. En verdad no habia encontrado una veta  de oro, pero al fin hayó  a la protectora de los sufridos hombres que horadan la tierra  buscando el golpe de suerte  que asegure  el pan familiar y una vejez digna, sin los sobresaltos de la miseria.

¡Virgen santa! exclamó  el minero emocionado, como llevas una candela  igual como la que usamos nosotros , desde hoy seras la Virgen de La Candelaria, patrona  de quienes laboramos  en las minas. Sin pensarlo dos veces  retornó a su choza llevando la pequeña imagen de piedra a San Fernando el hermoso y pequeño pueblo ubicado junto a Copiapò.

Corría el año  1780 cuando un grupo de mineros  que trabajaba en el frio Salar de Maricunga  fueron atrapados por una infernal tormenta. Sin tener donde refugiarse  por la lejanía del campamento  buscaron refugio sin encontrarlo a causa de la intensa nevazón. El temor  a su inpredecible  destino y el recuerdo de sus seres  los derrumbaron.

Al amainar  el temporal  se organizaron las partidas de rescate compuesta por expertos  hombres conocedores de la montaña  y sus traicioneras trampas  ocultas por la nieve, dudaban de encontrarlos con vida . Tras penosa busqueda  luchando con el barro y el hielo, las patrullas entraron en contacto  con los desaparecidos, que felices contaron el milagro que les permitio  capear el temporal y salvar con vida.

¡Ibamos sin rumbo! decian , casi desfallecientes sin encontrar el campamento, pues todo era un blanco enceguecedor que diluia cualquier  intento de orientación, y en lugar de tomar la ruta correcta, nos alejabamos de él, internandonos  en la montaña sin rumbo. Cuando el cansancio y el frio  minaron nuestros cuerpos , empezamos a rezar pidiendo protección a la Virgen de La Candelaria. ¡Ayudanos querida negrita! (así llaman los mineros a la virgen) y juramos contar tu milagro en nuestras personas,  publicamente,  y te llamaremos “protectora de los mineros” De improviso donde habia solo nieve  encontramos una inmensa mole  inclinada  semejando una caverna, allí nos refugiamos  y pudimos mitigar el hambre  al encontrar un guanaco aprisionado entre las piedras y leña que nos permitio  preparar un contundente asado  que  nos dura hasta este momento y nos queda para  pasar  otros días.

Una vez que llegaron a Copiapó  se dirigieron de inmediato a San Fernando a cumplir la promesa hecha a la virgen de piedra. Desde entonce  cada 2 de febrero se celebra  en ese pueblo la  fiesta de Nuestra Señora de La Candelaria., la querida “Negrita” de los mineros chilenos.

 

EL ACUERDO DE LAS TRIBUS AUSTRALES

 

Desde el violento Golfo de Penas  hasta el Estrecho de Magallanes  esta el territorio  de los Alacalufes, nomades del mar  que establecieron su hábitat en ese leberinto de islas y canales  de gelidas aguas, ambiente dificilicimos que si bien lo dominaron en el pasado, hoy con los beneficios de la civilización, este pueblo está  al borde mismo de la extinsión.

Desde el Estrecho de Magallanes  hasta el Cabo de Hornos viven otros endiablados navegantes, muy similares por su modo de vida a los alacafufes, pero mucho mas audaces, ellos no son otros que los heroicos Yaganes o Yamanas, que pese a vivir en tan extremas condiciones creian en su Dios Vitahuineiva, en cuyo homenaje desde niños  se respetaban mutuamente, y respetan a los ancianos y enfermos  con una abnegación que todavia no aprende la civilización humana actual.

¿Por qué estos dos pueblos tomaron el mar como su hogar? ¿Por qué  los Tehuelches  y los Onas o Patagones  se quedaron en tierra firme y alejados del mar ?.

Cuenta la leyenda que estas cuatro tribus tenían por separado cada una  el  firme proposito de ser  ella la que poseyera en forma exclusiva la  basta pampa  y fin de tener caza segura para su pueblo. El no perder ese eden  se convirtio en una interminable guerra que en forma paulatina los iba llevando al exterminio. Muy preocupados los jefes tribales observaban este constante acecho guerrero y la  irreparable consecuencia para sus respectivos pueblos, que superando sus diferencias  decidieron un día reunirse y buscar la forma de encontrar la paz que evitara el esteril derramamiento de sangre. Despues de largas reuniones en las que casi terminaban agrediendose entre ellos, empeorando el estado de guerra vigente, intercedieron  ante el Ser Supremo solicitandole que les permitiera encontrar una salida  a este grave problema, que era insoluble para ellos desde hacia tiempo inmemorial.

Como piedras se durmieron  los jefes tribales despues  de los sacrificios a sus respectivos dioses, pidiendoles que aplacaran sus ímpetus guerreros. Estas suplicas hechas con fe hizo pensar a los caciques  que al fin encontrarian  el camino de la reconciliación.

Al día siguiente  una vez comenzada la reunión. Cada jefe  a su turno  contó  un sueño similar . Dijeron  que mientras dormian  el Ser Supremo  les dijo haber  escuchado sus plegarias  y sacrificios  y que en premio  a su sincera  solicitud  de encontrar la paz entre sus respectivas tribus, él les indicaría  la manera mas facil  de dirimir sus diferencias  para siempre, recurriendo a  una competencia que resultara pareja, justa y en la cual  ninguno de los cuatro pueblos  tuviera  ventaja aparente . La contienda  por lo tanto sería en el mar, ya que ninguna tribu tenía conocimientos nauticos. Y como muestra de su tremendo poder, los dioses australes dividieron la tierra en tal forma que vencedores y vencidos  luego de la competencia, quedería separados a fin de evitar nuevos conflictos entre ellos.

 

Llegado el momento de la contienda  lo hicieron Alacalufes y Tehuelches  representando  los dominios  al norte del Estrecho de Magallanes y por el sur del legendario cauce  interoceanico  deberian competir  Onas y Yaganes.

La competencia  se realizó en ese estrecho o canal  y la victoria al norte del caudal fue para los tehuelches  magallanicos  en la patagonia. Mientras que en Tierra del Fuego  los onas se alzaron con la victoria. Alacalufes y Yamanas  al quedar como perdedores  debieron  aceptar el trofeo que pidieron los vencedores. Tehuelches  y Onas  eligieron para vivir  la tierra firme, renunciando para siempre a algún derecho sobre el mar, el que  a partir de ese día quedó como exclusivo dominio de Yaganes y Alacalufes.

Desde entonce Tehuelches y Onas o Fueguinos fueron puramente terrestres, sin tener contacto alguno con el mar  del cual nada saben, ni conocen. Mientras que los alacalufes  magallanicos y los yaganes fueguinos  viven casi exclusivamente en el mar, teniendo sus tiendas de cuero  de lobos marinos  sobre sus canoas, en las que recorren  las islas australes hasta mucho mas al sur del Cabo de Hornos.

 

LOS PALLACHATA

 

Al promulgarse la regionalización  de Chile,  el antiguo Departamento de Arica  dio vida a dos provincias, la de Arica  que quedó formada por los territorios costeros  y Parinacota que es esencialmente montañosa al estar en  la zona altiplanica  limitando con el Perú por el norte y Bolivia por el este. En su territorio cordillerano esta la laguna de Cotacotani y el lago Chungará. En tiempo del apogeo del imperio incaico vivian en esta zona dos tribus  de aymaraes y como en todo lugar donde hay seres humanos es lógico que la paz no sea para nada estable, lo cual se ratificó  en las continuas recillas que separó cada vez mas a estos conglomerados indigenas. La eterna rivalidad de los del norte contra los del sur  se mantenía desde tiempos preteritos, sin que la paz  con su mensaje de amistad  pudiera hacerse presente. Porque cuando el odio se apodera de las personas, parece que nadie puede sacarles el demonio del cuerpo, y solo existe un medio para abrir  una brecha  hasta en los mas perversos corazones, y este no es otro que el amor.

Fue este regalo del cielo  que prendio en los corazones  de los hijos de los respectivos jefes tribales  en los momentos que ambas caravanas de auquinedos se cruzaron  casualmente ´. El amor a primera vista  fue fulminante  y nada pudo impedir  que los principes se continuaran viendose, primero  en forma breve. Luego de tenaz lucha contra sus progenitores pudieron visitarse y pasear en las margenes del Chungará y las Cotacotani.

Parinax hija única del señor de las cumbres del norte  amaba con toda su alma  al apuesto heredero de las cumbres blancas del sur  llamado Huainallac, quien correspondía  este cariño con verdadero gozo. Era tal la felicidad de ambos muchachos, que no tenían ojos para ver el rencor y malestar  que provocaba su amistad en sus respectivos pueblos, que se oponian a cualquier acercamiento  tendiente a limar las asperezas  existente y abogaban que esta debia mantenerse  por siempre en homenaje a sus ilustres antepasados, y hoy estos jovenes  tenían la impudicia sacrilega de terminar con esa noble tradición.

Huainallac y  Parinax sin embargo a esas alturas  solo pensaban en unir sus vidas  para siempre, Tenían sí,  antes que vencer  la oposición de sus respectivos padres. Ya que ellos sus progenitores eran los que llevaban la antorcha de este torpe antagonismo, y se enfrentaban ahora  a la disyuntiva de aceptar  u oponerse al matrimonio de sus hijos ¿ Que le podian decir a sus pueblos? ¿Comprenderian sus compatriotas  este cambio de actitud tan drastico? ¿ Porque despues de inculcar el odio enfermiso a sus pueblos, ahora le saldrian que querian unir en matrimonio a sus hijos? Eran muchas las interrogantes  sin respuesta lógica posible que bullian en las mentes  paternas de ambos jefes aimará  impidiendoles conciliar el sueño.

Fue tanta la angustia de esos soberanos altiplanicos  por el problema en cierne  que decidieron reunirse a la brevedad, dejando de lado sus diferencias, y busca una solución.

El conclave fue secreto, teniendo  conocimiento de su realización, solo los mas intimos de ambos clanes. La apremiante conversación en medio de sacrificios a sus dioses  para que iluminaran el camino a seguir, teniendo  presente la felicidad de sus adorados hijos y la autoridad sobre  sus subditos, que tenían que ser informados de los pasos que iban a dar,  dejandolos conforme  a la vez de la determinación tomada..

Cuando los primeros rayos del sol iluminaban las nevadas montañas los jefes tribales reiniciaban las conversaciones por espacio de varios día. Finalmente cuando la desesperación hacía presa de ellos, el padre de la muchacha dando un chasquido de con sus dedos, dijo repentinamente. Podemos decir a nuestros pueblos que fuimos citados por los dioses , quienes ordenaron como sacrificio el matrimonio de nuestros hijos. La idea fue bien acogida por su contertulio, reparando sí, en que podian ser castigados por los espiritus de sus antepasados. Debatian ambos hombres sobre las consecuencias  que tendría el mentir a sus conciudadanos, cuando de improviso  la habitación se iluminó intensamente, dejando segados  a los jefes  indigenas que perdieron el conocimiento. Todo pudo der fugaz, quizas fueron horas o dias los que demoraron en recobrar el conocimiento. Pues lo jefes tribales no atinaban a comprender  lo sucedido, ya que un gran sopor  les despertó muy cambiados, pues se estrecharon en un abrazo de confraternidad, diciendose. Nunca mas resquemores entre nosotros y desde aquí saldremos a comunicarles a ambos pueblos  el cambio que  se ha registrado en nuestros corazones, y es posible que las dos poblaciones  tambien hayan cambiado para bien y acepten el matrimonio de nuestros hijos y todo saldrá tan rápido que ni cuenta nos deremos cuando la comarca estalle en alegria por el anuncio de la boda.

¿Casar a los principes? rugio el pueblo indignado al imponerse  del anuncio de sus superiores. ¡ Eso jamas lo aceptaremos! vociferaban. Ni los ruegos, ni las amenazas conmovieron  a los aborigenes. Entre tanto  la orden seguia latente en las mentes patriarcales. Las nupcias serían a la brevedad y esa sería la partida de la unión de ambos pueblos en un solo reino o el castigo caería  sin clemencia sobre todos ellos.

Los opositores urdieron entonce una siniestra trama, consistente en eliminar a los novios. Asi todo quedaría igual que antes. Silenciosamente los confabulados antagonistas se  reunirian para  para finiquitar los intimos detalles  de la siniestra conjura.

Una mañana cuando los novios se aprestaban  a marchar desde sus respectivos hogares  en demanda del altar, fueron segadas sus vidas.  Un temor generalizados se apoderó de los indigenas al ver que esos crimenes traerian graves consecuencias  y los dioses clamarian justicia, por no ser  obedecidos, acompañaron  el cortejo funebre hasta sus sepulcros que fueron cavados  en el límite  de esos belicosos  reinos , es decir uno cerca del otro. En el momento que todos escuchaban los responsos  con especial arrepentimiento, las aguas del Chungará y  Cotacotani  se sublevaron  llevando a  sus profundidades a esos belicosos pueblos, que no deseaban  la paz. Simultaneamente  los sepulcros se elevaron, dando vida desde entonce  a los Pallachata (mellizos). Ellos son el  Parinacota de 6.330 metros de alto y el Pomerape  de 6. 240 metros de elevación en cuyas cimas coronadas por la nieve  estan los principes aimará que el odio de los hombres les impidió ser felices.

 

 

LA NINFA FRUTILLA

 

Si nos remitimos  a lo acontecido en la leyenda de Treng Treng y Caicaivulú, veremos que la buena serpiente amiga de los hombres, prestó auxilio a la ninfa Frutilla que al encontrarla herida, llevandola hasta el gran lago Llanquihue, conocido en otros tiempos como “Otro Mar” por sus enormes. De esta manera la protegía de la mala serpiente enemiga de los hombres, que aborrecia a la ninfa  desde cuando esta se oponía al exterminio del genero humano en el diluvio que preparó la siniestra  Caicaivilú hace milenios atrás.

La sirena Frutilla se recuperaba lentamente de las graves heridas sufridas, gracias a los solicitos cuidados  de toda la fauna del lago Llanquihue, que adnegadamente velaba  por la salud de su nueva y hermosa vecina, a quien consideraban una princesa venida del  oceano que fue victima de los lacayos de Caicaivilú.

Pasaban los años y la ninfa Frutilla  se encontraba totalmente recuperada, las cicatrices habian desaparecido de su cuerpo, y de su rostro tambien  desaparecido la pena que sentia por haber dejado sus amigos de las salobres aguas del mar, por la cristalinas  y dulces del gran lago, que la ahora feliz Frutilla  recorría incansablemente visitando a sus amigos  que desde reconditos ríos, esteros y vertientes solicitaban su presencia para agasajarla, ya que  su presencia resultaba protectora, pues creian que así la  hada madrina de Frutilla, la bondadosa serpiente Treng Treng que si bien nunca mas volvio al Llanquihue, era lógico que si las cirscuntancias  de peligro se presentaran en cualquier forma, ella sería una sólida carta a su favor.

Lejos de todo peligro la ninfa Frutilla  se atrevio a salir del agua a solearse en las verdes praderas esparcidas por doquier en las riberas del lago, visitando un día un lugar  y al siguiente otro. Quizas si por el prestigio y fama alcanzado por Frutilla, tanto por su belleza, como por el cariño que impartia, que no faltó el día  en que se presentó  allí un apuesto mansebo  de atleticas condiciones  fisicas , que al ver a Frutilla tan esplendorosa quedo fascinado, pues la doncella era mucho mas bella de lo que él se imaginaba. La ninfa tambien quedó flechada por el giganton. Esta mutua simpatía  pronto se convirtio en un fogozo amor y cegada por este afecto ella le siguió  hasta alejarse demasiado del lago, dandose cuenta  que lejos del líquido elemento su vida peligraba y pronto colapsaría. Entonces quiso regresar, pero el gigantón se lo impidio, ya que por motivo alguno perderia sus encantos y la rogaba a que le siguiera. Frutilla le respondió que feliz estaria cerca de él, pero  a orillas del lago, a lo que él se opuso ya que para el agua le resultaba fatal.

La ninfa que vivía feliz con sus amigos del lago, en realidad  prefirió esa libertad  y suplicó a su amado  que la dejara volver al liquido elemento. El enamorado principe de la cerranía  herido en el alma y su amor propio, montó en cólera negandose a retornar con Frutilla a la orilla del Llanquihue y menos dejarla sola volver a sus cristalinas aguas y rudamente la conducía montaña adentro.En un momento de descuido  la ninfa  se escapó de su raptor enprendiendo una loca carrera en demanda del espejo de agua que como una joya brillaba a los pies de las elevadas cumbres. Sin descanso alguno y seguida  a muy corta distancia de su frustrado amante, Frutilla finalmente llegó  a la ribera, lanzandose  en una desesperada zambullida a las aguas, salvando su vida.

Casi pisandole las extremidades , llorando de rabia  venia el galan,  y al no lograr capturarla, pues su presa se escabullia en las límpidas aguas. Fuera de si le gritaba que volviera, sin tener respuesta.

Así como nacio en forma tan fugaz, moría tambien ese loco amor, dejando profundas huellas en esos heridos corazones. El giganton enloquesio de amor  y cogiendo colosales piedras  las lanzaba al lago con la vana esperanza de borrarlo de la faz de la tierra y sepultar así a su ingrato amor. Con tanto esfuerzo la debilidad, el cansancio y la muerte  no tardaron en hacerse presente. Pero aun  hoy es posible  ver en la ribera del lago Llanquihue  las enormes piedras que recuerdan  lo real de esta leyenda, y en  cuanto a Frutilla, los  chilenos de hoy la han querido perpetuar  fundando en el lugar donde se zambulló la ninfa, el bello balneario de Frutillar.